Al que guste.

En el descenso más absoluto

el paracaidas no se abre

entre la noche y el día

se cierra la tarde.

¡Ay! que pecho tan hinchado

de sabor a aire y peinado.

El cielo raso te despierta en el día,

en la tarde nada y en la noche créete mía.

En lo alto de mi cuerpo mis memorias guardo

en lo bajo, las manos del animal para ir caminando.

¡Ay qué sentido llevo tu amor!

¡Ay que respirar de mi pecho que vive de aire, peinado y de tu sabor!

Caballos y capitanes de asfalto vienen de lejos.

Enormes rejas de hierro para tapar nuestro dueto.

Ay que de mi sin ti

Ay que horas pasaría mirando tus labios, tus manos y tu decir.

Trementina de tu amor,

piel blanca de lo más bueno.

Clandestina es mi huida, a ti, en vapor.

Amable regocijo en pajas y senos.

Rostros a medio hacer cuando juegan las que hacen hablar,

sombras imperfectas en la noche,

las lagartijas empiezan a ver dónde se esconden.

Lo negro deja paso al neón, al soborno de dedos y a lo par.

El clavo.

Las sábanas se corroen una vez por semana.

Tu voz transparente ya no lo es.

Tus manos latentes pueden tocar mi alma y yo cada vez voy logrando ser.

Eres la luna en primavera, rielando como la vela del corazón podrido y las uñas rotas.

Eres el pasado en vena y las malas noticias que desquician cuando asomas.

Eres, al final, el carbón que me hace seguir y la alfombra por la que camino.

Eres pájaro y árbol.

Y a la vez mi brazo.

Eres el tajo en piel y el bulto en cuello.

Eres la fobia que amo.

Eres la estrella que se mueve y vuelve, eres y acabarás siendo en mi cruz, el clavo.

Mi virtud

Mi virtud favorita era y es cuidar, cuidarte.

Cuidar tus ojos, tus pies, tus manos, cuidar tu cuidado, hacerme sangre muy de vez en cuando.

El sol era cuadrado cuando nos miraba, la luna más ancha.

Entre tus sábanas dormía y la paz nos amordazaba.

Mi virtud favorita era y volvía a ser,sin conseguirlo, cuidarte mientras la muerte nos amenazaba, suave…

Y es que a este corazón ya no le basta tu cuerpo ni a esta mirada le faltan deseos.

Ni el alma tan apretada desearía otros besos.

Solo tu recuerdo ahoga y enturbia la mirada, pero

el corazón fuerte como el cemento

se mantiene terco a tu reacción.

A este corazón ya no le basta tu cuerpo, quiere algo más…

Quiere vida contigo

Quiere amor

Quiere vino

Incluso va gritando, a veces por el suelo, el querer tu dolor.

Tú y yo.

Para salvar a este solitario pez no hace falta un mar.

Para querer que hable no hacen falta lenguas ni labios que no besen.

Para este limón dulce no hace falta amargura continua para ser como la naturaleza quiere que sea.

Con este sonido de fondo no hace falta una mirada que mire ni un abrazo que se pide a gritos, eso ya llegará.

Para la vida de ir y venir no hacen falta trenes ni aviones, solo tú y yo.

Para ser feliz y sonreír no hacen falta dientes y buen ambiente, solo tú y yo.

Desearía no ir y venir, desearía ser llevado por el mar unas horas, ahogarme, inundar mi garganta y estómago de sal.

Desearía que la noche llegase acompañada por pájaros nocturnos que canten simples canciones de soberbia adormecida.

Desearía que ella estuviese aquí y ahora, lamentándose por estar tan enamorada y yo riendo por estar tan francamente hipnotizado y sumergido en su alma.